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JUN 2013
Expansión
El mercado latinoamericano, en el centro del terreno de juego

El mercado latinoamericano, en el centro del terreno de juego


España
OPORTUNIDADES México y Brasil se revelan como los países más prometedores de Iberoamérica,
donde Perú, Panamá y Colombia también ganan enteros. China, por el potencial de sus 1.300 millones de
consumidores, y África, por su déficit de infraestructuras, son otros grandes polos de atracción de inversiones

Algunas de las grandes razones para concentrar las inversiones futuras en las economías emergentes en los próximos años las encontramos en varios cambios de tendencia. Uno de los más significativos es el relativo al PIB mundial: en 2011, el 65% se concentraba en los 34 países integrantes de la OCDE, es decir, en los desarrollados; mientras que en el año 2060 se espera que cerca del 60% se focalice en las economías emergentes.

Si tomamos como referencia la inversión, vemos que en 2012 los flujos mundiales a las economías desarrolladas cayeron a 550.000 millones de dólares, su nivel más bajo en los últimos años, según datos de la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). En cambio, se detectó un volumen de 680.000 millones de dólares en los países en desarrollo, la segunda mejor marca nunca conseguida. Un tercer dato que, en opinión de los expertos es clave a la hora de impulsar las inversiones es que las clases medias mundiales pasarán de representar el 26% actual al 60% en 2030, concentrándose el grueso de este crecimiento en Asia, donde se pasará del 28% al 66% de la población. Estas cifras evidencian que los mercados emergentes serán las grandes plazas de las inversiones futuras. La mayoría de los expertos coinciden en citar una serie de países como los más prometedores de los próximos años: México, Brasil, China y algunas regiones de África como Angola y Mozambique. Latinoamérica ha sido tradicionalmente el destino de la confianza de las empresas españolas y no va a dejar de serlo en un futuro cercano. Según Invest in Spain, España es el segundo mayor inversor mundial en esta área, después de Estados Unidos. 

Pero la región es grande y, aunque todas sus economías ofrecen oportunidad, los expertos tienen claras cuales son sus plazas estrella: Brasil y México. “Las celebraciones de la Copa del Mundo de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016 atraerán inversiones en los próximos años”, explica Antonio Hernández, socio de Internacionalización de KPMG. En este mercado hay que estar, pero los expertos recuerdan que es una economía muy proteccionista con sus empresas, es decir, está abierta a la inversión foránea pero siempre que se apoye en equipos locales para su expansión por el país. Un aspecto en el que difiere de su vecino México, un escenario más receptivo a las compañías y profesionales llegados de fuera. “Los mexicanos son muy flexibles, reciben bien al extranjero y el país comparte frontera con Estados Unidos, lo que reporta importantes flujos de inversión con la primera economía mundial”, señala Gregorio Medina, experto en Mercados Exteriores de Everis.

Panamá es un punto estratégico entre el Norte y Sur del continente y la ampliación del Canal –considerada la mayor obra de ingeniería de la historia– está atrayendo inversión en los últimos años. “No hay que olvidar otras plazas como Perú y Colombia, con una rica industria de materias primas, de la que se surten otras economía emergentes como China e India, necesitadas de estos bienes por su gran desarrollo”, añade Medina. Precisamente estar en Latinoamérica es una posible puerta de acceso a China, otro escenario imprescindible en los próximos años. “La presentes compañías españolas en el sur del continente tendrán muchas posibilidades de crecimiento en China en el corto plazo”, asegura. El gigante chino, con 1.300 millones de consumidores, es otro mercado donde hay que estar. “Conocer su cultura, muy diferente a la occidental a la hora de negociar, y buscar un socio local para entrar son dos requisitos básicos”, resalta Carmen Bascarán, socia del despacho de abogados Ontier, firma presente en once países que apoya a las compañías en sus procesos de internacionalización Uno de los aspectos que deben recordarse, según Bascarán, es la burocracia compleja de esta economía, “cuestión que cuesta entender a las empresas occidentales”. Los diferentes gobiernos locales establecen unos cupos en las diferentes regiones, por los que se limitan las inversiones foráneas. “Una firma no puede llegar a una zona sin conocer esto, ya que se puede encontrar con el cupo cerrado”, explica. Son condicionantes algunas peculiaridades, por ejemplo en cuanto a gustos. “Tuvimos un cliente productor de pollos que vio oportunidad en este mercado por ser un alto consumidor de este alimento. Pero cuando se dio a probar el producto en este mercado no funcionó porque tenía un gusto seco y los chinos están acostumbrados a un pollo más sabroso”, explica.

La abogada de Ontier considera que ahora mismo hay oportunidad en cualquier parte del mundo, sin descartar África, un continente que tradicionalmente ha sobresalido por su inseguridad e inestabilidad política. “El potencial del Magreb, en el norte, y de Sudáfrica están sobradamente demostrados por las grandes inversiones mundiales ya existentes”, recuerda Bascarán. “Pero no hay que olvidar la riqueza de recursos naturales de otras regiones como Nigeria y Camerún”, señala, y añade que “aunque son zonas que conllevan riesgo, si la inversión funciona los niveles de crecimiento son espectaculares”.

Angola es otra plaza interesante dentro del continente negro, donde se están impulsando infraestructuras energéticas y de comunicaciones. “Un país con muchas posibilidades es Mozambique. Su pasado de revueltas e inseguridad ha quedado ya apaciguado”, explica. “Por su escaso nivel de desarrollo, África brinda oportunidades de todo tipo. Queda todo por hacer”, concluye. Antonio Hernández recuerda que con algunos países africanos como Argelia y Nigeria, entre otros, España cuenta con los llamados Appri (acuerdos de promoción y protección recíproca), “de tal manera que los negocios en estas áreas quedan protegidos en caso de conflicto o incidencias con algún socio local”, explica.

Pero los expertos no dejan de insistir en que, antes de lanzarse a cualquier país emergente, se deben tener en  cuenta factores como la burocracia y la seguridad de cada país, si el mercado de interés ofrece oportunidad para el sector en el que se opera o si la compañía cuenta con estructura para dar el salto exterior. Algo fundamental es seguir la actualidad política del país donde se quiere invertir. El riesgo político del país, es decir, aquellos aspectos que generan inestabilidad institucional pueden poner en peligro los proyectos empresariales, como bien saben algunas empresas energéticas españolas. Según los últimos datos de Marsh, compañía especializada en gestión de riesgos, el riesgo político mundial se incrementó un 36% en 2012. Los países más inseguros a la hora de montar un negocio se encuentran en África del norte (Libia), centro (Sudán, República Democrática del Congo) y del este (Somalia), así como en Oriente Medio (Siria, Iraq, Yemen, Afganistán y Pakistán) y en el sudeste asiático (Myanmar). Por el contrario, los países más seguros a la hora de emprender una aventura empresarial se encuentran en Norteamérica (EEUU, Canadá), norte y centro de Europa, Japón y Australia. Para Santiago Herrero, director de riesgo político de Marsh, los llamados Bric (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) mejoran globalmente, si bien considera que Rusia tiene un riesgo muy elevado en seguridad jurídica y considera que con China se debe ser cauto. En cualquier caso, el riesgo del país no entraña que una empresa se cierre en banda a la hora de acometer un proyecto de internacionalización, puesto que países con enorme riesgo político pueden continuar siendo atractivos para invertir. Lo que sí resultaría importante es asegurar el proyecto 

Una vez asumidos los riesgos implícitos al país en cuestión, se hace necesario valorar otros factores. Antonio Hernández considera que se debe tener muy en cuenta, además de la estabilidad política, “el crecimiento del PIB del mercado, el grado de apertura de su economía y la dimensión de su población”. A estas variables, Medina añade una más: “La necesidad de infraestructuras sanitarias, ferroviarias, energéticas y de comunicación de un país”. Existen, en definitiva, infinidad de opciones a la hora de valorar el mercado internacional que más se ajusta a nuestro negocio. En términos globales, el informe Internacionalización Empresarial. Argumentos y estrategias para directivos, elaborado por la Fundación Cede (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos) en colaboración con Deloitte, establece un análisis preliminar de mercados en base a dos patrones: el atractivo demográfico, esto es, tamaño relativo de la población teniendo en cuenta, además, el grado de urbanización y alfabetización; así como el atractivo del entorno de negocio, es decir, medida que tiene en cuenta la corrupción, la volatilidad política y la protección de la propiedad intelectual.

Pues bien, en virtud de esta pauta los países mejor posicionados son EEUU, Reino Unido, Alemania, Canadá y Australia, y los que peor están son Zimbabue, Egipto y Jamaica.

 



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